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Enero 2017
El cine mexicano me interesa. En 1992 fui a una exposición de fotografías
sobre el cine de México en la desaparecida Fundación Banco Patricios. Eran todas fotos en blanco y negro, pero muy
bien explicadas y contextualizadas. Sería
el mes de mayo, mas o menos. En agosto
de ese mismo año fui a ver al Cine Lorca la película “Concierto Barroco” del
director mexicano Paul Leduc (1942-2020), basada en la obra homónima del
escritor cubano Alejo Carpentier, en la cual los actores no hablan solo música,
imágenes y gestos, al igual que otra obra de este cineasta “Frida, naturaleza
viva”, biografía libre de Frida Kahlo.
La obra me llegó porque el silencio expresa mucho, en el cine como en la
vida el silencio es necesario para llegar al Logos (la película sobre Frida la
pude ver años después, descargada de internet).
En el hall del cine Lorca vi un afiche de otra obra de Leduc, “Latino
bar”, cuyas figuras y colores me impactaron, pero recién pude verla en 2017 en
internet, sigue las mismas pautas que las anteriores, especialmente el
silencio, está basada en una novela mejicana del siglo XIX “Santa” del escritor,
político y diplomático Federico Gamboa.
Tiene escenas muy interesantes como la que representa la soledad de un
hombre mirando bailar a las chicas en el bar mientras él bebe alcohol, mientras
su mirada trasunta soledad, dolor, desolación, silencio. Esta bebiendo ron en unas mesas muy
despojadas, es de noche. Relacioné la
escena con el Bar “Aurora” de Maipú y Belgrano en Banfield (hoy no existe, hay
una carnicería en ese local, cerró en la pandemia), las mesitas despojadas
cuatro personas solas. En estos días estoy
leyendo “La novela naturalista hispanoamericana “de Guillermo Ara Eudeba
1963. La corriente naturalista surgida
en Francia en la segunda mitad del siglo XIX con sus representantes: Balzac y
Zola prendió mucho en América latina y en Argentina. Los autores más representativos de la misma
fueron Ocantos, Sicardi y Eugenio Cambaceres, trataban de explicar a través de
sus novelas los problemas sociales del país a partir de la etapa de
modernización y cosmopolitismo que se abrió a partir de 1880 y aunque eran
textos moralistas mantienen su vigencia:
hay orden natural y hay lucha entre el bien y el mal. En “Sin rumbo” de Cambaceres, el protagonista
era llevado a la muerte por su propio instinto de autodestrucción y se entendía
perfectamente que esta actitud era mala en sí.
La escena final del suicidio al lado del cadáver de su pequeña hija recién
fallecida no es apta para la generación de cristal, pero ilustra perfectamente
la idea. En el caso de México, Gamboa
fue el mayor exponente de esa corriente con la novela “Santa”, primer best seller
por decirlo así, y algunos lo consideraban el “Zola mexicano”, la citada obra
tuvo cinco versiones cinematográficas, la última fue la que yo pude ver de
Leduc (que la descargué del sitio personal del cineasta en la web). Segú César
Aira, este Gamboa dejó diarios y un libro sobre viajes que describe algunos
aspectos de la Argentina, sería interesante leerlo, a lo mejor es onda Soiza y
Reilly.
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