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Mostrando las entradas de abril, 2026

IMPRESIONES 35

  9 noviembre 2019:   Yendo a Bellas Artes a ver exposición Julio Le Parc, está feo, pero voy prevenida con saco y paraguas, ocurre que ya termina y aún me falta la otra exposición en el CCK (hoy Palacio Libertad, ex Correo Central).   Después ir a calle Corrientes, a lo de siempre, las librerías.   La gente sale igual a pesar de todo.   Es un sábado tranquilo, voy a tomar el 67 para ir al Museo.   Me gustó la lectura, hace unos meses de “Aguirre, el magnífico” de Manuel Vicent, escritor español.   Es la biografía, en tono de no ficción, con algo de novelado, de Jesús Aguirre, segundo esposo de la Duquesa de Alba.   Me quedé con ganas de conocer mas de la sociedad/sociabilidad en España de 1950 a 2000.   Aunque según parece la duquesa era una loquita según lo asevera Federico Jiménez Losantos, al comentar el libro de Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la duquesa que tira bosta contra todos (“De Cayetana a Cayetano” lo leí en 2022 o 2023 y es...

IMPRESIONES 34

28 octubre 2019 Lunes, pasó la lluvia, viento, algo frío, pero no mucho.  A la tarde, primera vez que vengo a la cafetería “El nido” jubilada.  Es muy lindo lugar, lo recuerdo de cuando funcionaba allí el Consejo Escolar de Lomas de Zamora y se hacían las inscripciones de ingreso a la docencia y teníamos que esperar en fila para entrar a las oficinas tomando fresquito de otoño en el patio de las palmeras.  Parece que fue un club o una casa grande con todas las comodidades.  Hay una casa similar a esta en la avenida Rosales en Remedios de Escalada, cerca de la cancha de Talleres.  Ahora salió el sol, va a estar lindo.  Tienen una gata que pasea por las mesas y es como la patrona del lugar.  El jardín y el patio que están orientados hacia el oeste tiene un aire a la zona de la pileta del Lourdes, y las ventanas del ateneo que dan hacia ahí, le dan un aire de nostalgia y fin de ciclo como me ocurrió con ese sueño la semana pasada que recordaba aquel eje...

LA TARDE AQUELLA

  Era una calurosa tarde de sábado de diciembre de fines de los años setenta.   Calurosa, no agobiante.   En aquel entonces, aunque no lo crean, ese día era válido para organizar la fiesta de egresadas del secundario de un colegio.   Principios de diciembre, con un cielo diáfano, sin una nube, lindo para una tarde de pileta.   Serían ya un poco menos de las siete de la tarde o un poco más de las seis de la tarde con la Misa previa de acción de gracias por las estudiantes que egresaban y por el fin de curso.   Luego los asistentes o sea egresadas y familias saldrían de la capilla al patio y al salón de actos.   Las egresadas se prepararían en un patio lateral para ingresar en estricta fila ordenadas por altura y encabezada por el cuerpo de banderas.   Al salón de actos se lo conocía como “Ateneo” y estaba recién remodelado, conteniendo las butacas en filas y reservadas a autoridades, docentes, egresadas y familias, y más sillas por si acaso hubiera...