LAS VISIONES ESOTERICAS Y OCULTISTAS DE LA HISTORIA
El esoterismo es una idea según la cual no hay
que vulgarizar y difundir conocimientos secretos que solo deben ser accesibles
a los iniciados. El ocultismo es la
tradición secreta del conocimiento mágico.
A diferencia del esoterismo, que se refiere al conocimiento teórico, el
ocultismo es el conjunto de prácticas asociadas al estudio del esoterismo. Si bien las fuentes para el estudio del
esoterismo más antiguas datan del siglo II a.C. (en el mundo occidental el caso
de Hermes Trismegisto), la sistematización de este en su forma moderna se
produce en la segunda mitad del siglo XIX con el surgimiento de la teosofía y otros
movimientos pseudo espirituales, que ofrecen una clara visión de la
historia.
Esta fase moderna del esoterismo y del
ocultismo comienza con el encuentro entre la espiritualidad oriental y la
espiritualidad occidental, al iniciarse el siglo XIX. De esta fusión se verifica un cambio en la
organización, estructura y visión histórica del esoterismo.
Al situarnos en el contexto histórico en el
cual se produce este cambio observamos el surgimiento de una visión histórica
próxima a la idea de progreso, asociada a la iniciación, con sus etapas
correspondientes y también elementos relacionados con la evolución y la
jerarquía, en consonancia con la difusión de las teorías de Charles Darwin y su
discípulo Spencer. Los elementos del pensamiento
occidental, adscripto eso sí, al evolucionismo se mezclan con las ideas de la
religiosidad oriental, descubiertas a raíz de la expansión colonial de los
países europeos. El esoterismo es
también búsqueda simultanea del saber especulativo o filosófico (cosmogonía y
teogonía) y de vivencia mágico-religiosa (magia, rito y meditación), incluyendo
también una visión histórica propia. Los orígenes del esoterismo son situados
por sus mismos adherentes en el mítico continente de la Atlántida, otros
invocan al antiguo Egipto, cuya cultura derivaría de ese continente.
La sociedad teosófica, fundada en la segunda
mitad del siglo XIX por la rusa Helena Blavatsky, desarrolla en su libro fundamental
“La doctrina secreta” una clara visión propia de la historia. La base del pensamiento teosófico es el panteísmo
emanantista, cuya cosmogonía verifica la realización de los principios eternos
en el espacio y en el tiempo y la involución del espíritu en la materia. Lo mismo ocurre con algunos aspectos del
ocultismo, siendo su objetivo práctico la expansión de la “conciencia”. Como visión histórica el ocultismo se relaciona
con la evolución moral, intelectual y espiritual de la humanidad, que consiste
en progresar desde lo imperfecto hasta estados superiores de existencia física
y espiritual, este proceso implica la reencarnación porque la evolución es
dirigida por “inteligencias superiores” que han alcanzado ya los estados de
perfección. La totalidad del cosmos opera
de acuerdo a la ley del karma, ley cósmica natural de causa y efecto, que deriva
del vocablo sánscrito que significa acción.
Sin embargo, el catecismo de la Iglesia
Católica advierte con claridad (n°2116):
Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los
demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se
supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la
astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los
fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder
sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo
de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el
honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.
Esa voluntad de poder
sobre el tiempo y la historia es la médula de todas las visiones ocultistas y
esotéricas de la historia.
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